Renacimiento Nordico Renacimiento de los países del norte

  • El renacimiento en los paises del norte
  • se designa con el término de «Renacimiento nórdico», dos regiones son consideradas pioneras en el conjunto del vasto territorio constituido por el Sacro Imperio Romano Germánico, que se extiende desde Prusia hasta Italia del Norte, y desde los Países Bajos hasta Bohemia: Flandes y Alemania del suroeste (la Alsacia, el norte de Suiza, Suabia y Franconia).
  • Dos artistas, El Bosco y Grünewald, marcan mejor que otros la gran diferencia que existe entre la cultura artística de Europa del Norte y la de Italia: Jerónimo Bosch de Bois-le-Duc (hacia 1450-1517), contemporáneo de Leonardo da Vinci, pinta con una precisión obsesiva un espacio alucinatorio poblado de pequeñas figuras («El Jardín de las delicias», «El Carro de heno», «La Tentación de san Antonio»)
  • El Jardín de las delicias, hacia 1505, El Bosco, (Madrid, Museo del Prado). Este genial visionario que era el Bosco, quien contaba además con un don inigualable de invención poética, crea imágenes aparentemente fantásticas y surrealistas, pero de hecho fundadas sobre el conocimiento perspicaz de los instintos, de los vicios y de la locura de los hombres.
  • Retablo de Isenheim: Crucifixión, 1515, Mathias Grünewald (hacia 1480 – 1528), (Colmar, Museo de Unterlinden). Este suntuoso retablo ejecutado para la iglesia conventual de los Antoninos de Isenheim (Alsacia) es un conjunto «transformable» (Wandelaltar): la disposición de los postigos, abiertos o cerrados en función de las fiestas litúrgicas, muestran las distintas composiciones que se suceden como si se tratara de las páginas de una Biblia.
  • En su desenfrenado expresionismo la escena es casi terrorífica, sobre todo en la violenta desproporción de los personajes (Cristo y san Juan Bautista enormes y una minúscula María Magdalena), en el desequilibrio de la composición.

LA ADAPTACIÓN DE LOS MODELOS ITALIANOS

  • En este proceso de renovación de la cultura gótica en el Norte de Europa, aparecen algunos artistas de transición. Impregnados todavía del espíritu gótico, comienzan a adoptar las novedades venidas de Italia, en primer lugar sobre su forma ornamental (pilastras y capiteles con motivos Renacimiento, guirnaldas inspiradas de Mantegna, etc.).
Virgen en el trono, hacia 1520-1525, Quentin Metsys (Lovaina 1466 – Amberes 1530), (Berlín, Staatliche Museen). En esta pintura, Metsys se acerca al estilo de da Vinci, así como a las muy humanas Vírgenes con el Niño de Bellini, pero se revela nórdica en sus detalles pintorescos y en el paisaje flamenco.
Autorretrato delante del Coliseo, 1553, Maerten van Heemskerck (Utrecht 1498 – Haarlem, 1574), (Cambridge, Fitzwilliams Museum). Se trata en realidad de un “doble” autorretrato con un toque de sonriente complicidad.
El juicio de Paris, grabado al buril, 1513-1514, Marcantonio Raimondi, (Londres, British Museum). Los detalles naturalistas del paisaje y los juegos de claroscuro son de una gran eficacia expresiva.
Reposo durante la huida a Egipto, hacia 1532, Maerten van Heemskerck, (Washington, National Gallery). Los rasgos de la cara y la expresión de la Virgen María recuerdan los prototipos de Rafael. El paisaje, tratado con la técnica del «sfumato», presenta elementos arquitecturales y arqueológicos que evocan la campiña romana.

El humanismo nordico

  • En 1508, Erasmo de Rotterdam conocido como el más grande humanista en el norte de los Alpes, ofrece en sus «Adagios» una eficaz combinación de sabiduría popular, de citas clásicas y de sensatez. En 1509, compone su «Elogium insaniae» (Elogio de la locura) donde, cuestionando los fundamentos mismos de su humanismo, invita a un nuevo examen global de la historia, de la moral, de la religión.
  • Retrato de Erasmo de Rotterdam, 1523, Hans Holbein, (Basilea, Öffentliche Kunstsammlung Kunstmuseum). En 1523, Holbein se había labrado ya una reputación de retratista con tres retratos de este humanista. No sólo Hans Holbein, sino también Alberto Durero y Quentin Metsys ejecutaron su retrato, lo que atestigua de la deuda de los principales artistas-intelectuales hacia el más grande humanista de Europa.
Alegoría de la Filosofía, grabado sobre madera destinado al frontispicio de las obras de Conrad Celtis, 1502, Alberto Durero. Esta imagen atestigua de una mezcla sabiamente equilibrada entre la herencia de un símbolo que es todavía gótico y el nacimiento del humanismo nórdico.
La caída de Ícaro, hacia 1558, Pieter Bruegel (1525/30-1569), (Bruselas, Museos Reales de Bellas Artes). Amigo de los eruditos y abierto a las nuevas ideas, Bruegel ha querido representar la naturaleza, constantemente presente en su obra, esta vez sobre el mundo mitológico.
Retrato de un estudiante de doce años, 1531, Jan van Scorel, (Rotterdam, Museum Boijmans Van Beuningen)

Una nueva forma de mirar la naturaleza

  • El interés de los artistas flamencos y alemanes continúa a centrarse en la representación de lo humano, y una larga lista de retratistas reanuda, bajo una forma renovada por la influencia del humanismo, con la gran tradición eyckiana. Los nuevos géneros, como la naturaleza muerta y la escena de género, que aparecieron en el siglo XV en el marco de la pintura religiosa, adquieren su autonomía.
Adán y Eva, 1504, grabado sobre cobre, Alberto Durero, (Nueva York, Metropolitan Museum of Art). Esta obra, representa la cumbre del esfuerzo del artista para encontrar las justas proporciones del cuerpo humano. Los estudios en los cuales se apoya este grabado remontan al año 1500.
Reposo durante la huida a Egipto, 1515/1524, Joachim Patinir, (Berlín, Staatliche Museen). Varios detalles pintorescos acentúan las sutiles correspondencias que dan unidad al hermoso paisaje. Una elevada línea de horizonte, un río que corre a través de prados muy iluminados, dentro de una atmósfera delicada, azulada, articulando los personajes como en una visión de paisaje “cósmico”.
El juicio de Paris, 1529, Lucas Cranach, (Nueva York, Metropolitan Museum). Cranach, muy ligado a la Reforma y amigo personal de Martín Lutero, pintó numerosas pinturas religiosas didácticas, pero también representó su propio ideal de desnudez femenina. Aunque sus modelos se basen poco en los modelos italianos (a diferencia de los de Durero), sus pinturas hacen referencia a temas mitológicos y clásicos, y pintó repetidas veces durante su carrera la historia del Juicio de Paris.

La Reforma y las artes

  • En 1517, Martín Lutero (1483-1546) cuelga sus tesis en Wittenberg. Diez años más tarde, la cristiandad fue escindida en dos partes, separación que marcaría particularmente Alemania donde se enfrentaban príncipes católicos y príncipes luteranos, y en los Países Bajos, donde el Sur católico se enfrentaba al Norte calvinista. La Reforma incide sobre el desarrollo de las artes a varios niveles, aunque no sea más que uno de los factores, ciertamente esencial, de la profunda mutación que se opera en el arte de los países del Norte. El Imperio vive años caóticos que culminan con la Guerra de los Campesinos (1524-1526) y ello entrena un repentino declive de los encargos religiosos («aquí las artes están heladas», escribió Erasmo), lo que causó sin duda que Holbein se marchara a Londres, mientras que los pintores que adhirieron a la reforma luterana modifican su iconografía (Cranach representa el tema luterano de la remisión por la fe a través de cuadros moralizadores y didácticos), antes que los iconoclastas, sobre todo calvinistas, no cometan sus estragos en la segunda mitad del siglo.
Juan Federico de Sajonia y el grupo de los reformadores, 1543, Lucas Cranach, (Toledo, Ohio, the Art Museum). Juan Federico era hijo de Federico el Prudente. Su corpulencia – parcialmente disimulada por un elegante abrigo negro – parece proteger a Lutero y a Melanchthon.
La Ley y la Gracia, 1529, Lucas Cranach el Viejo, (Gotha, Schlossmuseum). Salvo raras excepciones, el arte que procede directamente de la Reforma es de obediencia luterana. Se trata de un arte didáctico, en la línea de la «Biblia pauperum» medieval. Varios temas van a desarrollarse: ciclos bíblicos pintados sobre los muros o las tribunas de las iglesias, o las Biblias ilustradas, exaltación de los héroes de la causa protestante, y sobre todo de Lutero, y el fomento de la ética del trabajo y de la familia.
La Crucifixión con la conversión del centurión, 1536, Lucas Cranach el Viejo, (Washington, National Gallery of Art). Las frases que salen de la boca de Jesucristo y del centurión están escritas en alemán y no en latín como era costumbre. La traducción de las Santas Escrituras y la utilización de la lengua vernácula, constituye una de las contribuciones más importantes de Martín Lutero a la Reforma.
Created By
Luis Alejandro Rosas Vidal
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