Oscar Murillo El Basquiat colombiano
Biografía
a los 10 años llegó a Londres acompañado de su familia. Allí su madre, su padre, su hermana y él se instalaron en una comunidad que hoy está compuesta por más de sesenta colombianos. Se formó en el país europeo: “Hice un grado en Artes Plásticas en la Universidad de Westminster.
Terminé en 2007 y después trabajé como artista independiente en mi taller, sin ningún respaldo por tres años. En 2010 empecé una maestría en el Royal College of Arts. Desde entonces he hecho proyectos con la Serpentine Gallery, con el ICA, con South London Gallery y otras instituciones públicas y otros proyectos con el apoyo de galerías en Londres y en Berlín”, cuenta.
Durante su juventud jugaba fútbol e incluso pensó en convertirse en un profesional. Pero su inclinación por el arte era muy fuerte. “Cuando llegué a Londres ya no había ríos para cruzar, ni árboles de mango para treparse. El diseño y el arte eran la únicas áreas que me ofrecían ese tipo de libertad”, dice. Entonces decidió que lo suyo era hacer una carrera en el arte, pero necesitaba encontrar los medios para hacerlo. Fue así como empezó a trabajar en los oficios más diversos.
Primero trabajó en galerías, como ayudante. En esa época vendió su primera obra: “Conocer a Franz West en 2009 todavía es uno de los momentos más importantes de mi vida. Aunque ya murió sigue siendo uno de los artistas que más admiro. Yo trabajaba como técnico en una galería y un día llevé una de mis obras. Él la vio y le gustó. Se la quise regalar pero me dio 1.000 dólares por ella”.
Después limpió oficinas: se levantaba todos los días en la madrugada, terminaba las 8 de la mañana y dedicaba el resto del día a pintar. Luego pasó a trabajar, también como aseador, en un estudio de yoga. Durante esas largas horas de trabajo físico, que era como una meditación para él, empezó a pensar en la relación entre el cuerpo y el arte. Su trabajo hoy es muy físico y pinta en el piso o hace instalaciones que requieren gran esfuerzo.
Pero esto duró poco. Murillo comenzó a exponer y los galeristas y coleccionistas se empezaron a interesar en su obra. “Al principio no tenía relación con galerías pero me invitaron a una exposición colectiva en Los Ángeles en 2010 y ahí empezó el reconocimiento de mi trabajo.
Paralelamente en Londres entré en contacto con la galería Carlos/Ishikawa y comencé proyectos con instituciones como el Institute of Contemporary Arts (ICA). En adelante el trabajo empezó a ser visto en círculos críticos, comerciales. Trabajé con la galería de arte contemporáneo Stuart Shave Modern Art en Londres y también con Isabella Bortolozzi en Berlín”, cuenta. El resto es bien conocido: hoy las piezas de Murillo se venden en más de 300.000 dólares.
Fama
Oscar Murillo salta a la fama internacional en junio de 2013 debido a las 253.875 libras que se pagaron por una de sus obras en la casa de subastas Christie’s lo que levanta una gran polémica en el mundo del arte que ha acusado a la galería que lo representa (Saatchi Gallery) de inflar una burbuja en el mercado del arte.
Ventas
Sotheby’s vende una obra por 177.456 y Phillips por 224.145. dolares. Un coleccionista privado (algunos medios especularon que se trataba del actor Leonardo di Caprio, aunque esta información nunca fue confirmada oficialmente) paga 400.000 dólares por otro de sus cuadros subastado en la casa de subastas Phillip’s.
Posteriormente, los precios de sus obras experimentan una recaída y se han puesto en venta en ferias en sumas que oscilan entre 150.000 y 200.000 dólares, y en ventas privadas, incluso, en menos de 100.000 dólares.
Obra
Oscar Murillo es sobre todo un pintor aunque también trabaja performance y con el formato del video. En su obra, el artista busca retratar la vida de la calle en el Valle, su niñez a través de la abstracción, las líneas deliberadas sobre el lienzo y la escenificación, el tema de lo urbano, del graffiti, del lienzo sucio, al estilo de Jackson Pollock, la mezcla de técnicas. Su trabajo es muy físico y pinta en el suelo o hace instalaciones que requieren gran esfuerzo.