Cuando Era Pequeña Por Margaret Lin
Cuando yo era pequeña, yo era morena, pequeña, y tenía ojos cafés. Llevaba mucha ropa colorida y que tenía las personas de dibujos animados, aunque no miraba la tele. Era muy bien educada y seriosa, pero casi siempre era feliz. Era un nerd total; mientras mis amigas coleccionaba animales de peluche y láminas, yo coleccionaba libros clásicos y antiguos. Era muy curiosa y trabajadora, y me gustaba la escuela mucha; me gusta pensar que era el favorito de los profesoras porque yo siempre hacía mi tarea y contestaba much preguntas en clase, pero probablemente era porque mi amor de escuela era por eso yo normalmente tenía mis profesoras por mis amigas más que tenía los otros estudiantes por mis amigas.
Yo pienso que porque era muy ambiciosa yo quería ser abogada. Desde que grado tres, cuando mis actividades favoritas eran leer y escribir y pelearme con mi padre, pensaba el trabajo de un abogada, cuyo trabajo era casi todo escribir documentos importantes y hablar con personas importantes, era el trabajo mejor por yo. Yo todavía quiero ser abogada—yo quiero estar en el equipo de debate próximo año y todavía me peleo con mi padre, pero esta vez, ¡mis argumentos están más inteligentes que antes! (Yo espero.)
Como hablé, me fascinaba mucho leer y escribir cuando era pequeña. Después de leí los libros de Harry Potter cuando tenía cinco años, mi madre solía sacar libros de la biblioteca todos los días. Con todos esos libros, yo rápidamente aprendía a gustarme Inglés. Con la introducción de discurso, yo empecé gustarme mucho todo de Inglés. Esta, yo creo, era por qué me gustaba escuela tan mucho como tenía un grupo de amigas pequeño. Pero, también me gustaba muchas cosas y actividades que los otros chicas en mi grado les gusta: columpiarse, trepar a los árboles, y jugar a la casita todo eran actividades yo gastaba mucho tiempo hacer. En muchas maneras, era un niña muy raro y muy normal.
Yo deseo hablar que en mi niñez yo no tenía miedo en algún vez, pero actualmente tenía miedo en muchas veces. Yo odiaba insectos con una pasión— cuando todavía miraba un mosquito yo tenía una rabia. Mientras todo mis amigas iban a acampar o hacer otros actividades afuera, yo estaba adentro, donde yo gritaba y saltaba todos las veces cuando pensaba que mirar todavía la pierna que un insecto. Claro, mi hermana, Sarah, cuyo era y todavía es muy molestosa y maleducada, usaba este cuando quería molestarme. Yo no sé cuántos veces ella decía —¡Mira! ¿Es una araña yo miro debajo de tu silla?— y yo gritaba y corría del cuarto, mientras ella reía. No me gustaban jugar a los deportes o personas antipáticas y estúpidas, pero no me gustaba insectos más, y las travesuras Sarah hacía.
Sarah es mi solo hermana, y mi hermana menor. Ella era baja, social, y perezosa, y coleccionaba animales de peluche y muñecas. Quería ser una dentista. En mi niñez, nosotros nos peleábamos mucho. Ella no le gustaba yo, y yo pensaba que ella era muy molestosa, y en muchas veces necesitaba decir a ella que ella no podía ir conmigo a un lugar cuando mi amiga no a ella le invitaba. En respuesta, ella le daba ganas de llorar, gritaba, y me pateaba mucho. Teníamos tiempos cuando me llevaba bien con Sarah: a veces, nosotros jugábamos a Monopoly, o pilla-pilla, o escondite. Pero, nosotros gastábamos más tiempo en pelearnos y hacer travesuras que siempre terminaban en ganas de llorar.
Independientemente de cómo me llevaba con Sarah, me llevaba muy bien con mis padres cuando era pequeña. Mi madre era amable, trabajadora, y bonita, y le gustaba nos ayudar mi hermana y yo cuando nosotros estudiábamos. Mi padre era atrevido, divertido, y atlético, y él iban a jugar baloncesto mucho en los noches con sus amigos, cuyo todo eran en un equipo juntos. Él le gustaba mirar la tele mucho, y solías encontrarse él delante de la tele, mientras él miraba un partido de deporte o otros programas. Juntos, ellos eran los padres perfectos. Mi padre era más atrevido que mi madre; mi mamá era más trabajadora que mi padre. Mi padre siempre era la persona que tomaba excursiones con Sarah y yo a la piscina, el Jardín Botánico, y iba en bicicleta con nosotras en el bosque. Mi mamá, cuyo no le gustaba ir afuera, siempre le quedaba en la casa, donde ella trabajaba en su proyectos de trabajo, navegaba el Internet por comida nueva que podía cocinar, y me ayudaba siempre que yo no comprendía una problema en mi libro de matemáticas.
Aunque tenían diferencias, ellos ambos eran frustrados con Sarah y yo; siempre que nos peleábamos, mi madre, la solo niña que su padres, decía, en un rabia—¡Solo estuvo un juguete! ¿Por qué vosotros no podéis compartir?— Mi padre, cuyo tenía un hermano y una hermana cuando era pequeño, pero cuyo siempre le llevaba bien con ellos, era confundido. —Mis hermanos y yo siempre podemos compartir— él decía; no comprendía por qué Sarah y yo no éramos el mismo. Nosotras siempre decíamos, en el mismo tiempo —¡No comprendéis!— antes de nosotros empezábamos reír. Mientras nosotros reíamos, mi madre, muy confundida, gritaba —¡Me rendo!—. Vida era buena. En mi niñez, todos estos cuentos le terminaba bien.
Nosotros éramos una familia típica, yo creo. Yo tenía suerte a vivíamos en la Costa Norte, donde había muchos parques, playas, y al otro. En los inviernos, Sarah y yo iba a la colina al lado del barrio, con nuestro tobogán, y jugaba todo la tarde. Nuestro padre iba con nosotras a la pista de hielo, donde nosotros patinábamos por muchas horas con amigas. El invierno por yo era suéteres suaves y vasos de chocolate caliente, nieve crujiente y botas rosadas, fuego brillante y luz roja y anaranjada en una ventana— más que todo, mi casa. El invierno era contento.
El verano también era bueno, pero no era “contento”— era feliz. Yo podía la playa era más bonita que el parque, y la piscina tenía más diversiones que la playa, y el parque era más limpio que la piscina, y todo era tan divertido como todo. En el verano, nuestro familia iba a muchos lugares; ejemplos están México, Canadá, y Nuevo York. El verano por yo era trajes de baño amarillos y brillantes y limonada refrescante y frío en su mano, céspedes verdes y ricos y sandalias monas que yo llevaba en la playa, el fuego de un asado delicioso y luz amarilla y caliente en su pelo siempre que caminaba afuera— más que todo, todos los lugares sin su casa.
No hay decir que el invierno es mejor que el verano, o viceversa. Esta pregunta es imposible que contestar; yo prefiero los dos. Yo solamente espero a vivir con feliz todos las dias, llueva o truene. En síntesis, una vida buena.
Yo creo que mi niñez era la vida buena yo esperaba por, ahora que tengo cinco años más y menos mucho tiempo. Casi todo de mis amigas cree también— por ejemplo, mientras encontré fotos por este proyecto, yo encontré muchas fotos de mi amiga, Athena, y yo. Athena y yo éramos mejores amigas cuando éramos pequeñas; ella era mejor a tocar el piano que yo, información que mi mamá nunca olvidaba. Cuando era pequeña, teníamos muchas cosas en común; nosotras los dos teníamos hermanas menores, ¡cuyo nacieron en realidad seis días lejos! Nosotras los dos nos gustan los libros y sacábamos notas buenas; nosotras no mirábamos la tele y tenía pelo corto y moreno. Había muy poco que no teníamos en común— nosotros vivíamos en el mismo comunidad, y íbamos a las fiestas mismas. ¡Éramos tantas amigas buenas que a veces algunas personas sabían que una amiga era al otro!
Inmediatamente después de cuando encontré estos fotos, yo envié un mensaje de texto a Athena con una pregunta: —¿Todavía recorda este?—
Una hora después, mi respuesta llegó: —¡Claro que si! ¿Cómo puedo olvidar esas dias?—
—Yo debí saber— yo escribí. —¿Era muy divertido, no?—
—Ah— ella dijo. —Cuando vivíamos la vida buena.—