Nací en Mexico y en mi infancia mis padres me trajeron a los Estados Unidos. E llegado a cumplir infinidades de sueños como hacer investigaciones en Harvard, y graduarme de varias universidades elites en este mismo país. Pero mi enfoque de esta historia no es mi curriculum, si no los lazos que convierten a familias y al sistema escolar como cómplices de pedofilos y pederastas.
Hace poco me enteré que el hermano menor de mi madre, Miguel Hernández Domínguez (lo llamaremos “M”), es un pederasta. El a abusado de niños entre las edades de 6 a 11 años. Este individuo siempre ha vivido en la casa de mi abuela en Mexico. El a trabajado en el sistema escolar público como maestro, orientador, director, y hoy mismo ejerce el cargo de supervisor escolar a nivel secundaría en el Estado de México en la zona escolar S141 de Chimalhuacán con el CCT 15FIS2149R. Este individuo siempre a sido clave para tomar decisiones de familia, la mayoría respetaba y apoyaba sus decisiones. Como “M” siempre a vivido en la casa de mis abuelos (ahora muertos), el siempre a estado rodeado de niños. No tengo los detalles de cómo se acercaba al número de niños de la familia que el abuso sexualmente. Estreso que en esta familia había demasiada confianza. Decir seguridad era sinónimo de niños en la casa de los abuelitos. Muchos se preguntarán ¿como nadie se dio cuenta de estos abusos sexuales que duraron años y contra varios niños de la familia? Para eso quiero que entiendan la dinámica de mi familia.
Mi padre se balanceaba entre los dos países. Cuando el dinero se volvía escaso el se tenía que alejar de nosotros, al menos eso era mi percepción. Mis dos hermanos mayores (seis y cinco años mayores que yo) vivieron esta etapa más que yo. Recuerdo que mi madre tenía una vida de madre soltera, ya que no hablábamos tan seguido con mi padre y tampoco se recibía suficiente dinero para cuatro hijos. Mi madre tenía un soporte familiar bastante fuerte, y cuando faltaba dinero llegábamos a la casa de mi abuela materna a comer. Al terminar las clases de primaria, mi hermano pequeño y yo teníamos que irnos a la casa de mi abuela. Ella nos recibía con comida, y nosotros devolvíamos el favor asiendo compañía. Allí mismo también nos tocaba ver a unos de nuestros primos. Por la tarde mi madre pasaba a recogernos, nos íbamos a nuestra casa y veíamos a nuestros dos hermanos mayores.
Lo difícil era cuando mi madre se enfermaba, que en ese tiempo no sabíamos de que. Todos nos íbamos a la casa de la abuela, y en esos momentos si extrañaba dormir en mi casa. Hubo un par de ocasiones que llegue a sentirme huérfano, ya que se llegó a internar a mi madre o verla muy poco. Crecimos con el miedo de que era cancer, los doctores al parecer “muy buenos”, pero para estafar. Le inyectaban miedo y le sacaban el poco dinero que teníamos. Como el miedo era grande y la ignorancia más, a mi madre se le llevó a brujos, se le hacían limpias, y no faltaba la típica oración de grupo. Años después supimos que muchos de sus males se atribuían a ansiedad, depresión, y escoliosis.
Pero no olvidemos los momentos felices. Los momentos felices incluyen las fiestas patrias, navidades, años nuevos con todos los primos, tías y tíos. Eran fiestas increíbles donde había mucha comida, piñatas, música, alcohol para los mayores y rompope para los niños. Todos los primos podían dormir a la hora que quisieran. Tías y tíos nos decían que nos querían como hijos propios, y hasta en ocasiones nos invitaban a quedarnos en su casa. Con una familia así, uno crece con la mentalidad de que uno cuenta con su familia para todo. Fue años más tarde que me di cuenta que la realidad es otra.
Hace varios meses mi primo más cercano y mayor que yo me comentó en una conversación críptica de un minuto, que “M” lo había tocado cuando era pequeño. Esta conversación se volvió un pacto de silencio cuando mi primo me dijo las palabras “pero eso es entre nosotros dos.” Esta noticia me dejo fermentando pensamientos dolorosos y sin poder decirle a nadie, ni a mi propia esposa. Pasaron varios meses y mi primo renació el tema por dos minutos diciendo “mi hermana ya le escribió una carta a ‘M’ y mi mamá ya sabe. ¡Mi mamá todavía no habla con el, pero ‘M’ ya casi no va a su casa!” Tal vez era mi percepción pero sus palabras escondían un poco de felicidad. Mi repuesta fue “yo no le e dicho a nadie, como me lo pediste.” Sus siguientes palabras abrieron la caja de Pandora y me dieron permiso a hablar con alguien más del tema “yo e hablado con tu ‘hermano O’ [del tema].”
Cuando le pregunté a mi hermano O que si el estaba enterado de “M” y nuestro primo, el fingió no saber nada. Fue hasta que explique lo poco que yo sabía, cuando el me dijo que el no había dicho nada por que también quería respetar el pacto entre el y mi primo. Ese mismo día hablé con mi madre y le pregunté “¿sabes por que ‘M’ no visita ya a mi tía ‘EJH’?” Igualmente ella fingió no saber y me colgó. Fue hasta el siguiente día que ella me contestó que mi tía “EJH” y “M” se seguían viendo, pero no tan seguido. Mi madre me dijo “la razón es por que ‘M’ les ha hecho daño a varios niños de la familia incluyendo a tu ‘hermano G’.” Sus palabras en ese momento acuchillaron mi corazón, que ya estaba golpeado. Maldecí a gritos a este monstruo que le había hecho daño a mi primo y a mi hermano. Escuche a mi madre llorar y ella me escucho maldecirlo. Como reflejo empecé a cuestionarla. ¿Por que te lo habías cayado? ¿Por que nunca me habías preguntado si este tipo me había hecho daño? ¿Ya le preguntaste a mis otros dos hermanos si este tipo les hizo daño? Me contestó como pudo e inconscientemente me lastimó aún más diciéndome “yo nunca e podido odiarlo, o desearle algún mal.” En ese momento era lo ultimo que yo quería escuchar.
Tristemente hace años, ella también había hecho un pacto con mi hermano “G”. Mi hermano le pidió que nosotros (sus hermanos) no nos enteráramos. Ella mantuvo el pacto parcialmente, ya que lo compartió con mi hermano O. El mismo hermano que había guardado el pacto con mi primo. Más tarde, me enteré que mi madre también lo había compartido con un par de sus hermanas. Esa misma tarde, investigue el número telefónico de “M” con otra hermana de mi madre, tía Victoria. Ella sorprendida me pregunto para que quería ese teléfono si nosotros [los primos de Estados Unidos] nunca lo buscamos. Su pregunta por texto fue “¿le hablas para reclamarle algo? ¿Les hizo algo a ustedes?” Aún no estaba listo para divulgar mi por qué y mi respuesta fue “no me pregunté ahora pero usted se enterara de quien es su hermano muy pronto.” Ella, al igual que otras tías, también había dejado a su hijo mayor en cuidado de mis abuelos por algún tiempo.
Para ese tiempo con demasiado miedo hablé con dos de mis hermanos y les pregunté si alguna vez ‘M’ les había hecho daño o los había tocado. Reflexionando y fuera del shock, no fue la mejor forma de abordar el tema pero estaba desesperado, lleno de temor que “M” hubiese dañado más vidas, escuchaba mi corazón latir y mi sangre me quemaba. Ellos individualmente me dijeron que no. Después de tomar una hora para procesar todo, hablé con mi hermano O. El me explicó que el ya había vivido esas noticias y que comprendía como me sentía. Me dio de consejo que escribiera una carta o que visitara terapia. En ese momento no podía soportar que tanto daño ocasionado por “M” se encapsulará solamente en una carta o en terapia. ¿Acaso pedir justicia, no es una de las opciones?
Le dije, lo que voy a hacer es hablarle a ese maldito. El estaba sorprendido de mi reacción. Segundos más tarde me pregunto que cuando le hablaría y se ofreció a estar en la conversación. Le dije que le seguiría hablando por teléfono hasta que el se atreviera a contestarme. En ese momento mi madre entró en la conversación y me dijo “verte sufrir me dió el valor de hablar con ‘M’. Le mande un mensaje que se todo y que quiero hablar con el.” Después de décadas, esta fue la primera vez que mi madre enfrentaría al monstruo de muchos.
Inmediatamente después de esa conversación le marque a “M”, el cómo no tenía mi teléfono me contestó. Me pregunto quien hablaba, yo con un tono normal le dije quien era. Con el mismo tono explique que yo estaba enterado de sus actos, sabíamos que era un pederasta, que le había hecho daño a mi hermanito y primito, y que ellos ya no estaban solos. Le pregunté si tenía algo que decir, la respuesta fue silencio total. Ni trato de negarlo, ni enseñar remordimiento. Finalmente, le dije que no entendía como pudo hacer esas monstruosidades, fingir ser un líder para la familia y yo esperaba que no le hubiese hecho daño a sus propios hijos o a niños de las escuelas públicas. Afirme, has perdido a mi madre como hermana y todos se van a enterar. Colgué maldiciéndolo y gritándole que era un violador de niños.
Esa misma tarde mi madre hablo por teléfono con el. No se todos los detalles pero el confeso y le pidió perdón a mi madre, le dijo que no le había hecho nada a los niños de las escuelas, y le dijo que el también había sido abusado de niño. Mi madre le dijo que esa sería la última vez que hablarían. Su ultimátum de mi madre fue, “si no le confiesas a todas las hermanas lo que has hecho yo se los contaré y será peor. Tienes hasta el fin de semana.” El acepto. Se me hizo muy difícil creer algo de esa conversación, ya que el se ha convertido en un experto en la manipulación (niños y adultos), la mentira, y en tener la última palabra. En medio de ese océano de dolor, hubo un pequeño lugar de esperanza. Mi madre por fin estaba defendiendo a mi hermano, a mi primo, y a todos los que estábamos sufriendo por saber que a estos dos chicos les arrebató su infancia, su adolescencia, su adultez y más.
Las heridas aún no terminaban. Recibí una llamada de mi hermano “O” y mi primo. Los dos me confesaron que primo “EA” también había sido afectado. Hace años, primo EA había confesado en fiestas de amigos y familia que “M” era un abusador de menores. Se me fue explicando que primo EA, fue lentamente aislado de la familia por sus comentarios. También, hace años su exnovia público en las redes sociales que “M” abuso sexualmente de primo EA cuando era un niño. Este día no podía terminar más rápido para mi. Era un día de golpe tras golpe. Y para mi sorpresa parecía que todo mundo sabía de esto.
A uno de los dos hijos de “M” le pedí de favor que me diera el teléfono de su madre. La madre y “M” se divorciaron más de una década atrás; el la había engañado con un hombre. Ella presentó la demanda, y el la amenazo que si ponía en la demanda que la engañó con un hombre el le haría el divorcio imposible. Sus hermanas (5) y hermano, jamás hablaban del tema y se alejaron de la esposa. De hecho tía “EAH”, la madre de primo EA, trato de convencerle que se quedará con “M”.
Cuando hablé con la ex-esposa le comenté de todo de lo que acaba de describir. Le pedí que hablara con sus hijos y que si también fueron abusados sexualmente por su padre que se trataran profesionalmente. Le mencioné que le informaba por que toda la familia lo iba saber. A mi punto de vista era mejor que sus hijos lo supieran en un ambiente controlado, que por alguien más o redes sociales.
Ella fue increíblemente dulce y me explicó que poco después de que se divorciaran, primo EA le dijo que “M” había abusado de el de pequeño. Ella no supo que decir. Más tarde le dijo a “M”, tu sobrino EA me acaba de decir que lo abusaste. El la vio, y se quedó callado. Me comentó que ella siempre a sentido un tipo de culpabilidad, pero no sabía que hacer. Alrededor del mismo tiempo, primo EA ya había hablado con su madre. Tía “EAH” le había dicho que lo apoyaría. Más pasó el tiempo y le dijo “tienes que aprender a perdonar.” “M” continua visitando la casa de tía “EAH”, como si nada pasó. De hecho la hermana de primo EA, tenía miedo que mi madre hablara con todas las tías, en dado caso que “M” no cumpliera su promesa. Ella no quería ver a su madre enferma por hablar del tema.
Mi primo me dijo que se sentía muy orgulloso de mi por hablar. Que había empezado una revolución. El me dijo que si ya se había abierto la puerta, pues que explotara la bomba. Primo EA también se unió y dijo que respaldaba que se supiera quien era realmente “M”. El mencionó que trato de hacer lo mismo hace años atrás, pero no tuvo éxito. Los dos sonaban contentos que por fin se supiera quien era ese infeliz.
Como era de esperar “M” nunca cumplió su promesa. Pero si llego a hablar con mi tía “EJH”, la madre de mi primo más allegado y uno de los supervivientes. “M” le dijo a ella que solo habían sido 3 chicos de la familia de los que el había abusado. Eso también fue otra mentira. Mi tía “EJH” le pidió que les pidiera perdón. Más el solo le pidió perdón a un primo.
¿Recuerdan que mencione que crecí en una familia que te hacía sentirte resguardado? Como todo estaba saliendo a relucir, uno de mis primos afectados contacto al hermano de “M” y le confesó lo que había sucedió cuando era chico. Este reaccionó defensivamente, “yo se que a mis hijos no los toco. ¿Te quedaste callado tanto tiempo y ahora que quieres que se haga? Yo estoy pasando por otro asunto más difícil.” Claramente me estaba dando cuenta que eran muy pocos con los que podíamos contar.
Los hijos de “M” se enteraron a las pocas semanas. La ex-esposa le dijo a “M” o hablas con ellos o yo les dire. “M” un día pasó por ellos, manejaron por el vecindario para confesarle sus abusos y ellos quedaron en shock. Los detalles no los tengo, lo que si se es que tia Victoria les marcó por teléfono para decirle que por favor no le dejaran de hablar a su padre. Que el los quiere mucho y que ese es el peor castigo. El hijo de “M” recalco que la mando “muy lejos”, por no decir una mala palabra.
Tía Victoria unos días antes juraba que sus sobrinos afectados estaban por arriba de su hermano. Criticó a tías y primas. De hecho me dijo, “no les creas a tus primas o tías, unos días antes de que te enteraras de todo estábamos celebrando el cumpleaños de ‘M’ y actuaban totalmente normal con el.” Llego a decirme que sus hermanas eran unas tontas (palabras mayores) y que “M” no era tonto, sabía con quien se metía. Ella mencionó que con sus hijos el jamás se hubiera metido. Erróneamente si llegue a sentirme apoyado por ella por días.
Un día recibi reclamos de parte de ella, que por que estaba difamando a “M”, que su posición trabajo le había costado mucho esfuerzo y que tampoco el no merecía el rechazo de sus hijos (mayores de edad). Mi respuesta fue que no es justo que un pederasta trabaje en las escuelas públicas y que camine por las calles sin que se le haga justicia a los supervivientes. Tía Victoria me dijo que yo estaba lleno de odio, y que prefiere ver a su hermano 1000 veces muerto que en la cárcel. No era algo nuevo escucharla hablar de la muerte de “M”; ella se lo llegó a mencionar a mi abuela cuando reclamaba la casa de Calandria como herencia. Terminé diciéndole que prefería no hablar con ella y terminar la llamada.
Su hijo mayor me hablo para reclamar por que le decía a familiares lo que “M” había hecho. La conversación duró horas sin rumbo a ningún lado. Empezó con elogios. Me trato de convencer que el y yo éramos los más inteligente de toda la familia, pero que no era propio decirle a familiares lejanos lo de “M”. Me repitió que yo ya lo había hecho un chisme y estaba difamando a “M”. Progreso en que el habló con primo EA, y los dos estaban en desacuerdo como se estaba abordando el tema. Me cuestiono que por que yo directamente le había dicho a los hijos de “M”. Claramente el no estaba bien informado, y era su enojo el que hablaba por el. También aprovechó para darme a saber chismes familiares los cuales yo no estaba interesado en saber. En ese momento, ni en el pasado me había importado saber los detalles de los matrimonios de mis otras tías. En cierto punto, el me recalcó que mis dos primos que me compartieron sus experiencias, lo hacían por atención. Terminó la conversación con insultos, el diagnosticándome con autismo y pretendiendo ser un psicólogo. Importante saber que su carrera no fue en la rama de psicología y tampoco término su carrera. Antes de colgar, presionado por mi, pidió perdón por su comentario de “autismo”, y yo al igual por alzar mi voz.
¿Por que tanto reclamo hacia mi? Una por qué estaba hablando de un tema que nadie quería enfrentar. Dos por que era vergonzoso que personas más aya de su espejo lo supieran. Y finalmente por que varios de los primos trabajan en las escuelas públicas (maestros) bajo el mando de los directores que “M” supervisa. Otros de mis primos han sido practicantes del nepotismo al ser colocados en escuelas como maestros. Y finalmente, por que hay sentimiento de fraternidad.
El hecho de que yo contacté al Control Escolar Subestatal (Departamento Juridico) y les informé de los abusos sexuales que “M” cometió, eso fue parte de la furia de la familia contra mi. También, contacte a todos los directores bajo el mando de de “M” para informales de la situación y el cuidado de los estudiantes. Jamás recibí un correo electrónico de apoyo de los directores. La respuesta que recibí del Control Escolar era para decirme que teníamos que presentar una demanda y que después de eso ellos tal vez empezarían a investigar si el sería suspendido. Me di cuenta que los niños en el sistema educativo público en el Estado de México, no son prioridad. Es difícil comparar manzanas con peras. Se que el sistema de las escuelas públicas en Estados Unidos tiene muchas cosas que mejorar, pero estas notificaciones son tomadas con mas atención.
Para la mayoría de la familia, yo me convertí en el malo. Todo se venía abajo, mi madre quería que ya todo frenara. Ella no quería ataques contra mi, que todos nos lleváramos bien, y que mi familia inmediata hiciera lo mismo que las otras familias (tíos, tias, y primos); tapar el sol con un dedo. Después mis primos afectados me pidieron que ya no se divulgara más. Ellos estaban siendo presionados por sus familiares a callar. Recuerdo una frase muy clara de uno de mis primos “todos se están culiando.” Y ellos no encontraban para donde hacerse. Ellos estaban decididos a demandar pero poco a poco retrocedieron a esa decision. Siempre se los deje muy claro que yo les podía encontrar un buen abogado pero quedaba en ellos si querían seguir adelante.
Recordemos que la persona culpable de todos estos abusos es solamente “M”. ¿Pero hasta que punto la propia familia se vuelve cómplice? Obvio que los supervivientes no tienen nada de culpa en haber callado. Si de adultos no se les escucho, como se les debió haber escuchado; mucho menos cuando eran niños. Tampoco a habido personas en la familia extendida que pidan justicia por estos chicos, bueno señores. El sistema educativo les dio la espalda a mis primos y hermano que también fueron alumnos en la escuela que “M” sirvió como maestro, orientador y director. E igual de importante, ignoraron que “M” pudo haber abusado de propios alumnos de las escuelas que el a tenido cargo.
Yo me tuve que alejar de mi familia extendida por que no podía soportar el apoyo que se le a dado a este degenerado. Y los que no lo apoyan se han hecho de la vista gorda (tomando una posición neutral). Finalmente, también tuve que guardar distancia de mi madre, ya que sentí que tenía una preocupación muy alta por la familia extendida. Y también para procesar su actuación durante todos estos años.
Es interesante como pactos de silencio (eg. no le digas a) y pactos de familia (eg. es mi hermano, cómo le va afectar a, que dirán de la familia) nos obligan a callar y proteger a los delincuentes. Reiteró que el único culpable es el abusador, pero cada uno de nosotros tenemos un deber de actuación. Si queremos frenar a todos los Miguel Hernández del mundo, tendremos que romper esos pactos. El no romperlos nos vuelve cómplices.
Credits:
Created with images by planet_fox - "castle completed padlock metal" • blende12 - "christmas nativity scene crib" • 1388843 - "people emotion dramatic" • 0fjd125gk87 - "hand fist violence" • kantsmith - "indian child barbed wire" • Sammy-Sander - "man secret face" • AlexanderGrey - "healing patient holding" • Ohmydearlife - "play figures green blue" • Peggy_Marco - "steering wheel handlebar automobile" • Ri_Ya - "hd wallpaper old phone wood deck" • Wokandapix - "classroom school education" • shannonmatthew - "classroom school learn"