Cerro de la Campana, el corazón de Hermosillo Es el mirador de la ciudad desde 1909
Espectacular vista de Hermosillo, Sonora, México desde la punta del Cerro de la Campana
Por Olivia Paredes
oparedes@elimparcial.com
A finales del siglo XVII, cuando el capitán Juan Mateo Mange era compañero de actividades del padre Eusebio Francisco Kino, el Cerro de la Campana comenzó a sonar en un libro de orden histórico de su autoría.
Y fue hasta después de la guerra entre México y Estados Unidos Americanos, en 1854, cuando surge la primera visión del montículo, plasmado en un dibujo por el norteamericano John Russel Bartlett.
Su característica principal y la razón por la que se le dio el nombre, es que se puede producir un sonido casi igual al de las campanas cuando, con una piedra de menor tamaño, se golpean varias de sus grandes rocas.
El primer camino para llegar a la cumbre del Cerro de la Campana se construyó alrededor del año 1909, de forma envolvente desde abajo hacia arriba, por lo que los sonorenses lo denominaron el “camino de caracol”.
Legalmente, el general Luis Emeterio Torres, quien fungía como autoridad estatal en aquel entonces y a quien le correspondió inaugurar la rúa, lo nombró Mérida Monteverde, tal y como se llamaba su esposa.
Fue hasta el año 1915 cuando se modificó la vía para que los automóviles pudieran ascender. El primer vehículo en utilizarla fue un Mercedes Benz, propiedad del coronel Jesús M. Garza, el cual al llegar a la cima, no volvió a encender.
Entre 1961 y 1967, para realizar en él un monumento histórico, se legalizó con el nombre “Jesús García”, pero al ver que la obra no fue tangible, los hermosillenses continuaron llamándole “Cerro de la Campana”.
A pesar de que a lo largo de cientos de años se ha ido modificando de diversas maneras, y que no se pretendía colocar las antenas transmisoras hasta 1968 que llegaron las Olimpiadas, aún logra apreciarse su forma original.
Según el cronista de Hermosillo, Rómulo Félix, en 1971 se intentó forestar sus alrededores, pero no se logró el objetivo. También se extrajo material del mismo para construir la antigua penitenciaría durante la primer década del siglo XX.
Actualmente, funge como paseo turístico, deportivo y/o de recreación, para todos aquellos que habitan o viajan a conocer la capital sonorense, pues desde la cima se puede apreciar la mayor parte de la Ciudad del Sol.
El Cerro de la Campana se ha convertido en un paisaje natural que caracteriza a Hermosillo, y en una de las últimas remodelaciones que se han realizado se mejoró el camino, se colocaron miradores y una gran bandera.
Fuente: Rómulo Félix, cronista de Hermosillo