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Helen Escobedo: Romper los límites.

Helen Escobedo era como sus propias manos: fuerza en movimiento, transformación pura. Ya fuera en su faceta como artista, gestora cultural o funcionaria pública, desafío ideas preconcebidas y limitantes impuestas respecto a lo que era posible hacer desde el arte y dentro de los museos e instituciones culturales, con inteligencia, trabajo y una aguda percepción del contexto de su época.

Para conmemorar el nacimiento de quien fuera directora del Museo de Arte Moderno entre 1982 y 1984, presentamos esta breve exposición que revisa el trabajo artístico de Helen Escobedo, el cual cuestiona los supuestos estéticos y formales de la escultura. En su obra, toda certeza sobre esta disciplina artística se deshace. Los conceptos asociados a la misma —tales como escala, volumen, profundidad o tridimensionalidad— dejan de ser meras categorías analíticas y revelan la compleja red de relaciones humanas, culturales y sociales que la atraviesan.

Helen Escobedo en varias etapas de su vida. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Helen Escobedo comenzó su formación artística a los 15 años de la mano de Germán Cueto. El espíritu vanguardista de este último encontró eco en el carácter inquieto y experimental de Helen. Posteriormente, continúa sus estudios en el extranjero. A su regresó a México, comienza a desarrollar obra de carácter expresionista y figurativa que tiene buena recepción crítica. Sin embargo, lejos de permanecer fiel a ese estilo, Escobedo realiza, en 1964, uno de los primeros quiebres en su trabajo.

Helen Escobedo, El público, 1964. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Vernissage es una serie que tiene como tema el campo artístico. Compuesta por varios grupos escultóricos que representan los principales personajes que componen aquel —el artista, el público, la crítica—, las figuras se presentan inacabadas y separadas de las bases y los soportes en varios puntos. Con este gesto, apenas perceptible, Escobedo sugiere una integración de la escultura al espacio como un elemento integral y en relación con el mismo, y no como un objeto de contemplación pasiva.

Helen Escobedo, El artista posa, 1964. Acervo del Museo de Arte Moderno. INBAL/Secretaría de Cultura.

El planteamiento que realiza Helen Escobedo abreva, sin duda, de las ideas presentes en la época. Desde 1950, la integración plástica —es decir, la sinergia entre arquitectura, urbanismo y arte— había dado pie a varios debates sobre la dimensión pública del arte. En la década siguiente, los cambios en la configuración de las ciudades, las utopías sociales de transformación y los propios cuestionamientos de las ideas estéticas y del nacionalismo en el arte en México, impactaron la práctica de la escultura.

Helen cambia su enfoque sobre la escultura: en vez de concebir a la misma como un objeto tridimensional, la asume como el planteamiento de una solución espacial. De manera que, la materia del escultor es el espacio en su plenitud. Esta concepción llevaría a la artista a realizar una diversas búsquedas formales y compositivas, en las que la luz, la escala humana, el objeto y su posición y el color se hallan íntimamente relacionados.

Helen Escobedo, Unión círculo, 1968. Acervo del Museo de Arte Moderno. INBAL/Secretaría de Cultura.

Helen comienza a realizar un conjunto de obras de gran formato, hechas en tripaly. El color, la ornamentación, el juego geométrico y el recurso gráfico crean volúmenes y superficies que dividen el espacio y lo transforman. La crítica Raquel Tíbol los denominó, "muros dinámicos", precisamente por su capacidad para romper el supuesto carácter estático del entorno.

Helen Escobedo, Oda a las cuatro estaciones, 1970. Acervo del Museo de Arte Moderno. INBAL/ Secretaría de Cultura.

Helen Escobedo, Sui generis, 1970. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Helen parte de plantear su práctica escultórica como la creación de esculturas habitables, es decir, como la creación de ambientes totales en las que el sujeto está inmerso. No hay espectadores ni observadores; sino participantes. Así, la escultura es una experiencia vital.

Helen Escobedo, Ambiente total (vestíbulo de la aseguradora Patria), 1982. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Sus reflexiones sobre el espacio llevaron a la artista a preguntarse sobre el sentido de los monumentos y la escultura urbana y monumental. Consideraba que toda incorporación escultórica en el paisaje opera una intervención a múltiples niveles, de manera que modifica el modo de habitar y las relaciones sociales que lo circundan. En este sentido, realizó numerosos collages en los que planteaba escenarios hipotéticos a partir de imaginar la existencia de una escultura en un lugar dado. Destacan los montajes realzados junto con Paoli Gori, en los que Helen, a partir de las tomas fotográficas de maquetas de proyectos monumentales no realizados, propone un documento de lo que "podría ser" la ciudad en el caso de que estos últimos fuesen llevados a cabo.

Helen Escobedo, Desenvolvimiento, 1977. Fotografía: Paolo Gori. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Centro del Espacio Escultórico, 1979.

La experiencia colectiva y colaborativa de la creación del Espacio Escultórico—en donde participaron Escobedo, Mathias Goeritz, Federico Silva, Hersúa, Manuel Felguérez y Sebastián—, abrió otras rutas de reflexión para Helen. Por un lado, profundiza su indagación sobre el sentido público de la escultura urbana en cuanto la manera en cómo dota de significado a un sitio a través de las relaciones que establece —formales, culturales, de apropiación por parte de los habitantes, simbólicas—; mientras que, por el otro, ve en el gesto escultórico la posibilidad de hacer explicitas y concretas una serie de preocupaciones sociales y ambientales.

A la izquierda: El espíritu de los árboles, 1990. Instalación en el Museo Ordrupgaard (Copenhague, Dinamarca); a la derecha: Coatl, 1980. (Centro Cultural Universitario, UNAM). Cortesía: Fondo Artístico Helen Escbedo.

Las instalaciones escultóricas en espacios públicos fueron la vía de trabajo que Helen desarrollaría a partir de mediados de la década de los 80. Si bien en sus obras previas siempre estuvo presente una aproximación dinámica y relacional al espacio, en esta nueva línea de exploración artística encontraría el medio para elaborar una reflexión crítica a los problemas contemporáneos que le parecía la escultura urbana no era capaz de enunciar.

La artista consideraba que la condición efímera y vinculación a un sitio y circunstancia específica —los cuales determinarían los elementos, materiales y estructura compositiva— presente en este tipo de obras, desbordaban la idea de "objeto de arte" para dar lugar a un diálogo colectivo, una acción compartida, una toma estética y social de la calle, plazas o parques, a partir del encuentro o desencuentro con un ambiente trastocado, revelado o desnudado. Temas tales como la migración, el abuso de los recursos ecológicos, la naturaleza en riesgo y la solidaridad humana serían el motivo central en sus instalaciones.

Helen Escobedo, Los refugiados, 1990 (parque Moorweide, Hamburgo, Alemania). Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

Helen Escobedo, El hoy del mañana, 2010. Cortesía: Fondo Artístico Helen Escobedo.

En el 2010, tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno la que sería la última retrospectiva en vida de Helen Escobedo. Un regreso al recinto al que cimbró de pies a cabeza los años en los que fue directora con proyectos innovadores para su época que proponían extender los límites del espacio museográfico y la relación entre el museo y los públicos, tales como la exposición "La calle, ¿a dónde llega?" o la consolidación del Jardín Escultórico.

"Vivo en una especie de movimiento perpetuo que a veces es incómodo porque no produzco una obra continua en la que se puedan identificar mis pasos".

Helen Escobedo, 1992.

Este material es producido con fines culturales y educativos exclusivamente. Agradecemos la colaboración del Fondo Artístico Helen Escobedo.

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