La sextorsión (extorsión sexual) es una forma de explotación sexual en la cual una persona es chantajeada con una imagen o vídeo de sí misma desnuda o realizando actos sexuales, que generalmente ha sido previamente compartida mediante sexting
La víctima es coaccionada para tener relaciones sexuales con alguien, entregar más imágenes eróticas o pornográficas, dinero o alguna otra contrapartida, bajo la amenaza de difundir las imágenes originales si no accede a las exigencias del chantajista
ALGUNAS CONSECUENCIAS
Riesgo de exposición a pederastas y otros acosadores o chantagistas
Cuando un menor se hace fotografías de carácter sexual puede provocar un deseo de encuentro a las personas a las que las llegue esa foto o video. Esto puede originar un abuso o corrupción del menor exponiéndole a chantajes sexuales. Por tanto, las personas que practican sexting corren riesgo de que las imágenes se usen para una sextorsión.
Amenazas
A partir del momento en que enviamos la foto o video de contenido sexual perdemos el control sobre ello ya que el receptor de la imagen puede difundirla a su antojo.