El segundo Rayo INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LOS SIETE RAYOS
SEGUNDO RAYO
Por Jesús Jurado
El SEÑOR DE AMOR ETERNO | EL CRISTO CÓSMICO
La energía de segundo rayo es conocida con el nombre de Amor-Sabiduría. Sería la energía de la Conciencia que trata de abrirse paso a través de la materia. A través del mundo de la personalidad, del mundo de la forma.
Expresado así vendría a significar que a consecuencia de la interacción entre la energía de voluntad (primer rayo) y la energía de tercer rayo (energía de la materia) surgiría la energía de segundo rayo de amor-sabiduría. Fruto de la interacción entre Espíritu y Materia; pues ambos vendrían a significar lo mismo, sólo que la perspectiva del observador le haría ver la diferencia, pero en síntesis no pueden existir la una sin la otra.
Desarrollar la conciencia, la capacidad de respuesta, será la tarea de esta energía, en absoluto bien comprendida. No lo está en estos momentos porque el tema del Amor, a pesar de que el Cristianismo, por poner un ejemplo práctico, lleva unos dos mil años imperando, no ha sido ni de lejos bien asimilado. La conciencia personal sólo entiende esta energía de manera excesivamente personal, cuando la realidad indica que esta energía resulta totalmente impersonal, pero esa cuestión no ha sido todavía resuelta.
La conciencia humana adolece, mi entender, de un exceso de emocionalidad; a consecuencia del exceso de identificación con el mundo de las emociones. Esta conciencia atlante resulta muy perjudicial para desarrollar la energía del segundo rayo. Ya que este rayo nos habla a su vez de impersonalidad. Si no se aprecia en este sentido, que se revise entonces la vida pública del Discípulo que la propagó y se verá que en su práctica no hubo personalismos ni identificaciones personales. Sólo hubo identificación a nivel de conciencia, a nivel de Alma.
El mundo de la enseñanza esotérica sería un directo benefactor de esta energía de segundo rayo; la cual, bien mirado, presenta una duplicidad/dualidad considerable. En el sentido de llegar afirmar categóricamente que sólo a través del desarrollo del intelecto, utilizando la energía mental y accediendo a una nueva dimensión, se podría llegar a asimilar aún mejor el significado del Amor. Sin embargo, la búsqueda de la iluminación, a través del conocimiento exhaustivo de la mente, no de la simple acumulación de conocimientos, provocará la afluencia de un nuevo estado de conciencia que se podría calificar como de iluminada. Esta conciencia indicará con claridad el por qué el Amor es la energía cohesionadora por excelencia. Lo será en la medida en que se comprenda que el conocimiento transformado en sabiduría, fruto de la continua reflexión, deberá incluir la necesaria comprensión de la energía de atracción, la energía del segundo rayo, aunque no necesariamente se produzca el mismo resultado visto el problema desde la perspectiva contraria.
El lenguaje del corazón, del que tanto se habla en estos tiempos, no sería otra cosa que la aplicación práctica de esta energía de segundo rayo, con aspectos de primero considerables; resultando que el desarrollo de la intuición, consecuencia del despertar del chacra cardíaco, genera una iluminación de los vehículos de la forma de expresión que obligan a quién lo ha experimentado a amarlos y por extensión aplicar el mismo procedimiento al resto de su comunidad, país, planeta…
Sólo cuando se ha trascendido la etapa de identificación con la parte material, la intuición despierta y el resultado, aparte de nueva percepción personal, se manifiesta en un estado de tranquilidad y paz que es difícil de expresar para quién lo ha experimentado. Pero es enseguida comprendido por cuantos también lo han vivenciado.
Si afirmamos que el Amor es una energía cohesionadora aceptaríamos también que forma parte del esquema básico de todo el Sistema Solar. Así, las tres leyes que Lo manifiestan nos hablan de: Economía, Atracción y Síntesis. El segundo aspecto, la Atracción o simplemente ley del Amor, sería el responsable de la interdependencia entre todos los estados de la materia. Tal y como la conocemos. Entendiendo a su vez que la materia no resulta solamente el aspecto visible más denso que solemos apreciar, sino que también el término estará referido a la parte del mundo etérico, del mundo emocional y por supuesto al mundo del mental concreto.
Pues estas energías, aunque mucho más sutiles que la simple energía física, también están sometidas a ese proceso de continua transmutación y por lo tanto resultan materiales al igual que la energía que conocemos y que calificamos como la más densa.
Curiosamente a la materia la solemos asociar con el mundo mineral, ese que despierta la conciencia a través del impacto producido de forma densa y que, por lo que parece resulta el más idóneo en estos momentos; pero que en un futuro no muy lejano el ser humano deberá transmutar; pues su conciencia habrá evolucionado hacia una identificación con el Todo que, de momento, no posee y por lo tanto no puede evidenciar.
La cualidad del segundo rayo demuestra ser más compleja de lo que a simple vista pudiera parecer. Reflexionando sobre el tema se podría apreciar que el esquema planetario, solar y cósmico, donde nos encontramos y evolucionamos, resulta una consecuencia clara de esa energía. De esa capacidad de integrar y cohesionar que manifiesta tanto el Logos Solar, el Planetario, la Mónada o la propia Alma individualizada. Tanto es así que en estos momentos, o mejor dicho en este sistema solar, la energía que se está desarrollando es precisamente la energía de segundo rayo. Esta afirmación nos obliga a hacer hincapié en la expresión de la misma. En la forma o métodos en que pueda expandirse por el mundo, manifestando el elevado ideal que encierra.
Expuesta la cuestión en estos términos, la capacidad transmutadora de la energía de segundo rayo, podría parecer una afirmación categórica y carente de sentido. Sin embargo, aplicado el término al planeta donde habitamos, la Tierra, sí podemos apreciar cómo esta energía se va abriendo paso de forma tímida pero con efectos de hondo calado. Poco a poco se aprecia un despertar claro de la conciencia humana hacia un mundo de valores nuevos. Valores en la línea de la energía de segundo rayo. Pensemos por un momento cómo sería el mundo si durante las últimas décadas no se hubiera aplicado la energía de segundo rayo a nivel internacional. Posiblemente la respuesta sería desalentadora. Aunque también reconocemos que falta camino por recorrer. El mismo trecho, a mi entender, que le falta al ser humano encarnado en aceptar su estado de conciencia y las implicaciones que ese estado de conciencia tiene con la problemática mundial.
Cuando en páginas anteriores se hablaba del primer rayo, el rayo de la voluntad, y se expuso que la buena voluntad era energía de primer rayo, pero esencialmente energía de segundo rayo de amor sabiduría, se estaba indicando también que esta energía de segundo rayo puede y debe acompañar al resto de energías presentes, los siete rayos, de tal forma que pueda cualificarlos dándoles un empuje que posibilite que el uso de cualquiera de las otras energías resulte más eficaz si se aplica esta energía de segundo rayo. Ya que esta energía de segundo rayo está destinada a ser la primera y las demás se convertirán en subsidiarias del segundo rayo.
Tal vez pudiera resultar interesante para el ser humano apreciar dónde se encuentra activa la energía del segundo rayo en estos momentos. En el campo educativo, aportando nuevo valores a la juventud y a la sociedad. Despertando la conciencia humana, hablando del principio eterno que anima al ente humano individualizado, podríamos ver los efectos de esta energía.
No solamente la energía de segundo rayo nos hablará del amor, concepto vago y difícil de asumir, sino que al tratar sobre su sentido, utilidad, origen, aplicaciones…. podremos contribuir al desarrollo del vórtice energético humano capaz de manifestarla: El centro cardíaco o corazón.
En el ser humano común tendríamos el panorama de quién ama a los demás, pero con tendencia natural al aislamiento. Pues su amor no es personal, es completamente impersonal, si lo manifiesta de manera clara, por ello será muy incomprendido. La soberbia intelectual, la búsqueda de la Sabiduría, pues es un rayo que posibilita el estudio constante, acaba generándole espejismos que tarde o temprano habrá de erradicar. Es el rayo de la enseñanza esotérica por excelencia, del proceso iniciático; el encargado de llevar a cabo la idea de la religión o camino de vuelta a la Casa del Padre.
La energía de Segundo Rayo nos habla también del proceso iniciático y se canaliza hacia la Tierra a través del planeta Júpiter; en el centro cardíaco tiene su asidero natural y, en el despertar paulatino de la glándula timo, a su aliado más fiel en el vehículo físico-etérico. El color azul eléctrico es el que se asocia con este rayo. La nota musical asociada sería la nota La.
(Final de la segunda parte a "Introducción al estudio de los Siete Rayos")
Introducción al Estudio de los Siete Rayos, por Jesús Jurado.
Este es un documento facilitado por Jesús Jurado a la "Asociación de Amigos de la India" y nos complace poder ofrecer todo este conocimiento de forma totalmente gratuita a quien esté interesado.
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