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ONU: “Todo el mundo está amenazado por el cambio climático”

/// Por: Yvonne Alexandra León Quiroga - Fotos: Kevin Basualdo Chirinos

Las especies de toborochis, cultivadas en la ciudad de Santa Cruz, presentan variaciones en su temporada de floración en relación a anteriores años, según registros de especialistas. La razón se debe a diferentes factores y los expertos aún analizan las razones y la importancia que tienen.

En la urbe cruceña crecen seis especies de toborochi de las ocho que se hallan en Bolivia. Las especies que se encuentran en un ambiente natural tienen un tiempo de floración diferentes a las de la ciudad. Esto se debe a las condiciones que se desarrollan en cada lugar o microclimas.

Flor de toborochi rosado ( Ceiba speciosa). Foto: Kevin Basualdo Chirinos

Se estima que uno de los toborochis más antiguos de la ciudad de Santa Cruz tiene casi cien años y está ubicado en la plazuela Ñuflo de Chávez, según los datos del biólogo experto en Ecología, Huáscar Bustillos.

Durante las décadas de los 70 y 80 se fueron cultivando diferentes especies en la ciudad. Con el tiempo, el área urbana también presentó cambios en cuanto a las construcciones, la cantidad de habitantes, la cantidad de vehículos, entre otros.

El investigador botánico Iván Linneo Foronda señala que el toborochi amarillo (Ceiba chodatii), originario del Chaco, solía florecer desde abril para adelante, sin embargo este año se registraron flores a mediados de enero.

“Lo que están indicando es que va ser un año seco”, señala Foronda. Añade que los cambios en el tiempo de floración “siempre se han dado, pero en este tiempo está más relacionado a las actividades antropogénicas”.

“Es evidente que los cambios en el clima suceden y la vida de cierta manera está condicionado a ello, desde modificaciones leves que no se ven o perciben, hasta cambios que han revolucionado la forma de vivir de muchas especies para establecerse y permanecer o desaparecer en el tiempo. Sin duda, el cambio climático actual está potenciado por las actividades antropogénicas y que este año 2022 va ser uno muy seco en relación a otros”, considera Foronda.

Dentro del ciclo que realizan los toborochis las semillas son esparcidas por murciélagos y colibríes, además del viento que tiene su temporada en agosto. Sin embargo este ciclo también varía en la urbe.

"En la ciudad de nada serviría, ya que su dispersión y su posibilidad de desarrollo es mínima", considera Foronda.

Por su parte, Bustillos indica que “a base de observaciones, a estudios preliminares con otros colegas, hemos visto que los toborochis, en general, son muy sensibles a lo que es el cambio climático, la contaminación, diferentes tipos de factores de presión que han afectado su floración”.

El experto indica que se tiene registros del florecimiento de los toborochis a mediados de febrero y que el florecimiento ya no sólo se registra una vez al año.

Está floreciendo dos veces y hasta tres veces al año. ¿Qué significa? Que hay un estrés, hay factores de presión que alteran de cierta manera su fisiología o también podría entenderse que es una adaptación a ambientes urbanos”, explica.

¿Estas variaciones podrían poner en riesgo a los toborochis? Bustillos señala que no. “Sólo aumentan los factores de presión hacia las especies urbanas”, indica.

¿Estas variaciones de la floración del toborochi están ocasionadas por el impacto del cambio climático? El presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Santa Cruz, Alejandro Araujo, señala que no hay certeza científica para afirmarlo.

“Para hacer esa afirmación hay que tener certeza científica. Las plantas florecen por tres factores físicos o ecológicos: factores lumínicos, factores hídricos y factores térmicos. Cuando coinciden estos tres de acuerdo al requerimiento de la especie, surge la floración. Entonces, decir que el cambio climático ha adaptado, ha atrasado o ha modificado sin tener un monitoreo preciso de los individuos en el campo o en la ciudad, es una afirmación que no se puede hacer libremente”, explica Araujo.

El experto forestal sostiene que la denominación del toborochi como “la flor de mayo” (debido a su floración) es frecuente en algunas localidades entre el norte de La Paz y el Beni, "porque las condiciones de sequía, de estrés hídrico, que determinan la floración, se dan después de lo que se da en la ciudad de Santa Cruz”.

La Organización de Naciones Unidas señala en su sitio web que “todo el mundo está amenazado por el cambio climático, pero los países en desarrollo son a menudo los más afectados” y se habla sobre “construir resiliencia climática en todo el mundo”.

Las flores

De las ocho especies de toborochis que se encuentra en Bolivia, seis crecen en la ciudad de Santa Cruz y cuatro ya tienen flores.

El toborochi de flor rosada (Ceiba speciosa) es el más común y varias está distribuidas de manera natural y otras fueron cultivadas. Varios ejemplares de ésta ya tienen flores en la ciudad.

El ejemplar más antiguo del que se tiene registro, se encuentra en la plazuela Ñuflo de Chávez, cercana al cementerio general. Bustillos estima que el árbol data de 1920. En este árbol ya se comienzan a ver unas cuantas flores, pero se estima que florezcan unas semanas.

El toborochi de flor blanca (Ceiba insignis) es el más rara y se tiene el registro de unas tres o cuatro en la ciudad, indica Bustillos.

Uno de los ejemplares se encuentra en el jardín de las oficinas de la Diprevcon, en la esquina de las calles San Aurelio y Campo Colpa.

El toborochi de flor amarilla (Ceiba chodatii), de la región chaqueña y cuya característica es tener el tronco “más panzón” para sobrevivir en lugar con menos agua, se encuentra en el primer anillo y el experto estima que fueron cultivados en la década de los 70’s u 80’s.

Toborochi boliviano (Ceiba boliviana) se caracteriza por tener flores grandes y con tonos de color guindo. La misma se encuentra en florecimiento cerca al estadio Ramón “Tahuichi” Aquilera .